Nueva Ley de Calidad de la Arquitectura en España

Por Arquintro
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“La arquitectura no es solo la expresión física que materializa los lugares donde viven las personas. Es también un hecho cultural que refleja circunstancias propias de cada sociedad abordando cuestiones de identidad y de sensibilización con los valores que representa, que tienen una incidencia directa en el desarrollo individual y colectivo de las personas.”

(Ley de Calidad de la Arquitectura, Preámbulo II).

El Gobierno de España publicó en el BOE del 15 de junio de 2022 la Ley 9/2022 de 14 de junio de Calidad de la Arquitectura. Su contenido recoge amplias intenciones de armonización programática de un sector tan importante para la calidad de vida y la economía de las familias como es este. Se trata de una propuesta ambiciosa que ya se venía discutiendo y deseando desde la promulgación de las primeras normativas sobre Arquitectura, aprobadas durante el último tercio del siglo pasado (Norma Básica de la Edificación, normativa de prevención de incendios, de condiciones térmicas o acústicas, Reglamento de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas, reglamentos de instalaciones, Código Alimentario, normas posteriores de diseño y regulaciones sectoriales, etc.).

Tras largos debates promovidos por distintas entidades profesionales de las ramas de la arquitectura (Interior, Técnica, Edificación, Urbanismo) y de diversas ingenierías, se aprobó la Ley 38/1999 de 5 de noviembre de Ordenación de la Edificación. Esta ley, la LOE, reunía un contenido legislativo que unificaba conceptos y técnicas para facilitar la calidad de las construcciones. Establecía unas bases reguladoras de mayor certeza y determinación respecto a la labor que desempeñan las distintas especialidades que proyectan y dirigen las arquitecturas en sus correspondientes campos de competencias.

Ahora, transcurridos ya más de veinte años desde su promulgación, el gobierno actual, del PSOE y Podemos, ha propuesto al Parlamento la aprobación de este nuevo texto que, tras su puesta en marcha, iniciará una nueva trayectoria bajo la que poder desarrollar programas de calidad para la futura arquitectura habitacional.

Dichos programas habrán de abarcar iniciativas ambiciosas que tardarán en tener estabilidad y en poder apreciarse en la realidad de la vida social, por su complejidad y por la implicación social que prevén:

1) Se requiere la divulgación de los factores implicados y del lenguaje arquitectónico para que la masa social adquiera una conciencia crítica acerca de los valores de la Arquitectura como marco de las actividades de los individuos y los grupos, para que sea capaz de adoptar criterios solventes para poder determinar y exigir una arquitectura humanística, frente a las mórbidas frivolidades que asolan tantos edificios, por fuera y por dentro, por falta de conocimiento del demandante.

2) Hace falta una especial sensibilidad para saber conservar los bienes muebles, los inmuebles y lo inmaterial que nace y vive con la arquitectura.

3) Se necesita formación en oficios manuales para proyectar y mantener las arquitecturas para los nuevos objetivos de la sociedad del siglo XXI.

4) Finalmente, los profesionales técnicos deben concienciarse de la responsabilidad social que requiere su labor, la cual han de ejercer con profesionalidad, con un conocimiento integral de todos los ámbitos que abarcan sus competencias, para evitar engaños arrogantes que no cumplen los mínimos requisitos para el bienestar de las personas.

El contenido de esta Ley, en cuanto a sus objetivos sociales y de elaboración constructiva con dominio de las técnicas, genera expectativas para lograr un parque habitacional con la calidad necesaria. No obstante, dado que hace falta armonizar las actividades vinculadas a este amplio sector, los resultados de dichas expectativas tardarán un tiempo en notarse, por cuanto que su fundamento primero exige la formación de una conciencia arquitectónica en todos los ámbitos (de los sectores de la Arquitectura y de la sociedad) y el segundo fundamento impone unas amplias exigencias de tecnificación, adiestramiento y hábito colaborativo, tan ausente en estos sectores, saturados de “personajes” ajenos a la condición de calidez y humanización que propone este texto. Se trata de una labor compleja que habrá de agilizar la puesta en funcionamiento de la Casa de la Arquitectura, desarrollando la amplia estrategia que le propone el Gobierno a través de esta nueva Ley; un compromiso poderoso para la transformación social y las profesiones vinculadas a la Arquitectura y el hábitat.

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